Piensa en cómo te vistes. Hay ropa para el trabajo, ropa para casa, ropa para una boda. No es falsedad — es inteligencia social. Sabemos leer los contextos y adaptarnos a ellos.Piensa en cómo te vistes. Hay ropa para el trabajo, ropa para casa, ropa para una boda. No es falsedad — es inteligencia social. Sabemos leer los contextos y adaptarnos a ellos.
Ninguna de esas versiones es mentira. Todas son tuyas. Pero hay algo que las diferencia: el costo de sostenerlas.
La imagen que mostramos en el trabajo puede sostenerse durante años casi sin esfuerzo — tiene un rol claro, límites definidos, no pide intimidad. La que mostramos en los grupos sociales puede perfeccionarse hasta volverse casi automática. Pero la imagen que mostramos con nuestra pareja…
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